miércoles, 1 de marzo de 2017

Opinión: El costo de la amistad

Una amistad es complicada. Todos lo saben, y a medida que crecemos, la forma de hacer amistades cambia. En jardín de infantes bastaba sólo con decir “¿Querés ser mi amigo?” o intercambiar algún que otro lápiz o juego. En la escuela, al principio es igual, y después se buscan cosas en común: canciones, juegos, libros, etc. En el secundario comienza a complicarse, es más que nada encontrar personas con carácter y pensamientos similares a los tuyos, más o menos una forma de crianza parecida a la tuya, o porque simplemente no encajas dentro del aula y seguro hay otro que es así. Hay quienes dicen que las amistades que se hacen en el secundario son para toda la vida, y hay varias personas que son el vivo ejemplo de ello, que perduran su amistad por años y años, y es como si el tiempo no pasara. Por más distancia o años que haya en el medio, los reencuentros suelen ser memorables. Pero, ¿qué pasa cuando toca estudiar en la universidad, y todas las amistades estudian cosas distintas en otros lugares? Distancia. Por supuesto que al principio es todo sobre perdurar la amistad, hacer de cuenta que no cambiaron muchas cosas, y sentir que extrañas las mañanas en los recreos o en el aula. Pero el tiempo pasa y uno sigue creciendo y viviendo otras cosas.
Eso es exactamente lo que me está pasando a mí. Hace tres años que terminé la secundaria, por lo tanto, mi grupo de amigas y yo está separado desde ese entonces. Por circunstancias externas a nosotras, de las cinco que somos, sólo una vive en la misma ciudad que yo, pero en período de vacaciones, el resto del tiempo vive en otra provincia. Es decir, de las cinco, soy la única que se quedó. Quiero referirme a ellas, pero cambiándoles el nombre, simplemente para evitar confusiones.
A la que conozco desde hace más tiempo es a Bianca, nos conocimos desde que las dos teníamos ocho años, es decir que ya vamos por doce años de amistad fácil. A la que sigue en tiempo, Aldana, la conocí a los once por lo tanto son nueve años de amistad. A las otras dos (Micaela y Leticia) las conocí hace ya seis años. A todas nos llevó tiempo llegar a conocernos bien, pero cosechamos una bonita amistad. Pasaron los años y después de graduadas, nos dispersamos. Por algún tiempo intentamos mantener todo como antes, hablándonos seguido y así. Pero las responsabilidades comenzaron a ser mayores, y el peso de los nuevos estudios y crecer fueron consumiendo más de nuestro tiempo, y comenzaron a haber lapsos de silencio. Bueno, “es lo normal” nos decíamos entre nosotras. Y sí, lo era. Hace ya tres años que no veo a Aldana y a Leticia, dos desde la última vez que vi a Micaela, y apenas unos días a Bianca. Sí, ésta última es la que vive en la misma ciudad durante vacaciones.
Nuestras personalidades son muchas y muy variadas, todas queremos distintas cosas y por consiguiente actuamos así, en pos de esas cosas. Hace unos días recibí varios mensajes de Aldana, en los que me reclamaba mi falta de atención a nuestra amistad, con ella y con el resto de las chicas de nuestro grupo. Hay varias cosas a tener en cuenta: 1) por mi manera de ser, yo no suelo iniciar conversaciones con nadie, a menos que sienta la necesidad de hablar. 2) Todas mis amigas esperan o necesitan vivir y actuar como cuando estábamos en el secundario, yo no. A mi forma de ver, yo crecí y crecer hace bien. 3) Conocí a mi mejor amiga en la universidad, y a varias otras personas que son conocidos y ya, y parece ser que a ninguna le sienta bien que yo haya seguido con mi vida. 4) No sólo estudio, también trabajo. No dedico la misma cantidad de tiempo a cosas pequeñas como ellas, porque simplemente no lo tengo.
Entre los mensajes que me mandó, se encontraban las siguientes frases: “Toc, toc. Hola, soy la señora amistad y me tienes que mantener” y “¿Acaso ya no son amigas?”. Me hace pensar en que ella se quedó estancada en los dieciséis años. Piensa y dice las mismas cosas que en ese entonces, y espera que yo actúe igual a como solía actuar: agachar la cabeza y hacerle caso. Y no, ya no.
No hablar seguido con alguien no quiere decir que no la tengas presente o que la hayas eliminado de tu vida, pero no se puede forzar una amistad, no se puede forzar a alguien a hablar, porque generalmente el resultado es negativo. Yo sé que la distancia es difícil, más cuando extrañas a una persona, pero a mí me fue bien sin ellas, pude desenvolverme y conocer a una persona maravillosa con la que me entiendo muchísimo mejor que con cualquiera de ellas, y no hace tanto que nos conocimos. Me molesta que me recriminen la falta de atención, porque es recíproco, así como yo no les hablo, ellas no me hablan a mí. ¿Entonces para qué? ¿De qué sirve enviar un mensaje y esperar casi una semana entera para recibir una respuesta? A veces incluso más tiempo. No hace mal distanciarse y seguir, considero nuestra amistad verdadera, yo las quiero y quiero creer que ellas me quieren a mí. No por no hablarnos seguido vamos a dejar de hablar en lo absoluto.
A Bianca la vi hace unos días, y ¡por Dios! Eso fue de lo más incómodo del mundo. No soy de las que fuerzan los encuentros, pero me vi obligada a verla. Hubo tantos silencios incómodos, y tantas preguntas vacías que sentí que había perdido tiempo. Y reproches, de esos no faltaron. Los mismos reproches que me hizo Aldana. A estas alturas ya tendrían que conocer cómo soy, y respetarme así como yo las respeto.  No puedo vivir acorde a como ellas quieren que lo haga, no voy a cumplir todas sus órdenes sólo porque me digan que “lo dicen porque son mis amigas”. Está genial, agradezco los consejos, pero voy a hacer de mí vida lo que yo quiera, que al fin y al cabo es mía.




(Foto: YouTube)

2 comentarios:

  1. Hola
    Pues yo despues de leer esta frase "No sólo estudio, también trabajo. No dedico la misma cantidad de tiempo a cosas pequeñas como ellas, porque simplemente no lo tengo" estoy bastante segura que en realidad ya no las consideras tus amigas, uno no considera que los amigos son cosas pequeñas.
    Deberías decirles de frente que su amistad ya no es lo que era y que no estas interesada en mantener una amistad tan intensa como la que tenían en el pasado. La amistad hay que mimarla y alimentarla, si en estos momentos crees que eso no es necesario entonces has cambiado y eso esta bien, no tenemos porqué quedarnos con la amistad de hace años, tener una nueva mejor amiga con la que te entiendes a la perfección es genial.

    En fin me ha gustado leer tus pensamientos y tu manera de ver la vida así que me quedo por aquí. Besos

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    Respuestas
    1. Hola! Qué gusto leer tu comentario! Tenés razón, la amistad ha cambiado y es hasta recién que lo noto. Qué bueno que te hayas pasado por el blog. Un cariño!

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