sábado, 4 de marzo de 2017

Te encuentras solo

Cada día te veo llegar, y veo en tus ojos la derrota.
Como te cuesta salir de la cama por la mañana
y cómo te cuesta volver por la noche.
Pero vuelves con la esperanza de un mejor mañana que el hoy.
Y golpea tan fuerte la imagen.
Trae lágrimas a mis ojos verte así.
La carcasa que una vez fue hombre, hoy camina vacía por la vida.
Midiendo su tiempo en dinero, perdiendo
a cada paso su razón de ser.
Porque poco importa lo que dejas ver, ya no forma parte de ti.
Ya no puedes controlarlo.

Te encuentras solo y lo sabes.
Yo quisiera saber en dónde encuentras la fuerza.
Fuerza para seguir caminando aún sin aliento.
"No te des por vencido ni aún vencido" -repites vanamente.
Porque hace tiempo escribiste el punto final de tu historia.
Ahora sólo queda marcar punto final a los capítulos que llevas dentro.

Recuerdo preguntarte si eras feliz.
"No" -dijiste simplemente.
En el silencio que siguió pude oír a mi corazón romperse.
Reformulé mi pregunta y pregunté si alguna vez lo fuiste.
Te llevó un minuto pensar la respuesta.
"No" -dijiste otra vez.
Ahora fue mi alma la que se rompió un poco.
Asumo que viste mis ojos vidriosos y agregaste:
"Tuve momentos alegres, pero nunca fui feliz",

Yo me pregunto si eres tú el que no deja entrar la felicidad en tu vida,
o si es tu vida la que te lleva a ser infeliz.
Si es por eso, entonces ruego a los cielos que se apiaden de ti.
Que me devuelvan al hombre fuerte, que yo sé que estaba ahí.

Te he conocido desde que nací,
y puedo dar testimonio del cambio que hubo en ti.
¿Qué te ha hecho el tiempo?
¿Qué te ha hecho el dinero, hombre de fe?
Han nublado tus ojos, esos los tormentos de tu vida.
Te han quitado la esperanza de vivir bien.
Y maldices.
Y gritas.

Maldices tus propias acciones en alguien superior.
Gritas con fuerza de pulmón en un vano intento de morir.
Pero no mueres y te culpas por eso.
Porque te desilusiona ver en quién te has convertido.
Llevado por el deseo de una vida justa.
Llevado por lo material.
Conducido en este mundo por una furia incontenida,
por las ganas de gritar.

Relájate, hombre.
Serénate y escucha al mar.
Observa la ola romper con su furia en la orilla.
Mira cómo retrocede sin mirar atrás.

Compara tus acciones con las del mar.
Manéjate en la vida como una ola
que viene
- y que va.

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